Buenas y enfadadas

‘Buenas y enfadadas’, un grito en defensa de la ira de las mujeres

La rabia es una emoción que a las mujeres nos ha salido cara expresar a lo largo de la historia. Histéricas, locas, exageradas, malfolladas… Los adjetivos para definir a una mujer enfadada son una muestra bastante explícita de esa relación. Nos sobran motivos para estar enfadadas, para expresar nuestra ira, para gritar que estamos hartas,

“Es demasiado fea para ser violada”: el peor tópico machista entre Bolsonaro y las juezas italianas

“Demasiado masculina, fea y poco atractiva para ser violada”: esos son los argumentos con los que un tribunal de apelación de Ancona (Italia) ha anulado la condena a 5 y 3 años de cárcel de dos acusados de haber drogado y violado a una joven de 22 años. El veredicto ha indignado a todo el

“Protestar contra el patriarcado significa identificar como opresores a quienes a menudo son nuestras parejas”

Rebecca Traister (1975) es una de las autoras feministas más populares en Estados Unidos. Su libro Buenas y enfadadas (recién publicado en España por la editorial Capitán Swing) celebra el poder de la olla exprés de la ira femenina y recoge una historia a menudo desdeñada: la de las mujeres enfadadas como agentes de cambio social y

El poder político de la ira de las mujeres

En el contexto privado y en el público las mujeres han sido plenamente conscientes del peaje que acarrea mostrarse airadas. A la pregunta “¿estás enfadada?”, la respuesta habitual “no”, o “¿yo?, no”. Pero este arquetípico intercambio ha empezado a hacer aguas en los últimos años. Sin esperar a ser preguntadas, sin tratar de disimular su

Buenas y enfadadas

Parece que en 2018 la ira de las mujeres ha aparecido repentinamente en la conversación pública. Pero mucho antes de la creación de Pantsuit Nation, de la Marcha de las Mujeres y del movimiento #MeToo, la ira de las mujeres ha sido catalítica en lo político. La historia de la furia femenina y su significado