Wanderlust

Rebecca Solnit: Feminismo de datos

Los hombres me explican cosas de Rebecca Solnit es el libro feminista que cambiará tu manera de ver el feminismo y la de todos los que están a tu alrededor Uno de los problemas del feminismo es que su lenguaje está lleno de gestos que escapan al sexo opuesto, como el de llevar las llaves

Wanderlust. Una historia del caminar

‘Wanderlust‘, dice la santa y santificada Wikipedia, es “pasión de viajar“. Además de un préstamo lingüístico del alemán que se está colando últimamente por la pequeña pantalla para vendernos un coche. Responde a ese imperativo que sienten algunos por endosarse el calzado más cómodo que haya a mano y ponerse a deambular de aquí para

Libros de hoja perenne

La globalización y el cambio climático han producido una reacción en forma de obras sobre la vida en la naturaleza que van de las memorias al ensayo filosófico Cada época persigue su Biblia laica y de forma insospechada, Walden, o la vida en los bosques, clásico del pensamiento del siglo XIX que Henry David Thoreau

“Más allá de vuestras leyes hay una pradera”. Acerca del arte y la filosofía de caminar

No existe el caminante que no se haya quedado corto. Y tampoco el individuo que haya cimentado sus ideas sin moverse de la silla que no haya terminado por hacer el ridículo. Porque el caminante es un soñador y lo que importa es soñar, no solo el camino, en tanto que el otro termina por

Andar y andar los caminos

Caminar erguidos desarrolló nuestro cerebro y nos hizo humanos. Andar fue determinante para la libertad y el pensamiento humano. Pensadores y viajeros literarios así lo han atestiguado. Pero los hábitos de la sociedad posindustrial parecen querer arrinconar el libre deambular de la gente. Caminar, un gesto revolucionario. En el siglo pasado nuestros abuelos caminaban del pueblo

Siete chicas malas que necesitas leer ahora mismo

Si hay algo que nos ha dejado este año han sido libros verdaderamente excepcionales escritos por mujeres. Por ejemplo, estos cuatro ensayos, dos novelas y una colección de cuentos para leer, regalar y recomendar sin sombra de duda Chicas malas, mujeres escapistas, indiscretas, venenosas y originales. Las siete personas que firman los siete títulos que

Una bona lectura per començar l’any

No fallem a la nostra cita nadalenca amb els llibres. És molt probable que ja sàpigues el títol que vas col·locar a l’arbre de Nadal o suggerir als Reis Mags perquè la nit del 5 de gener t’ho deixin amb cura al costat de les sabatilles però, si no fos així, aquí tens una dotzena

Disfrute el paseo. No se arrepentirá

Prensa - Capitán Swing

Es probable que la metáfora de la vida como camino sea una de las imágenes más comunes en todas las culturas del mundo. La linealidad de nuestras existencias, el progreso constante hacia una meta que algunos colocan en la conformación de un ideal que nos haga mejores y otros en cuestiones más o menos místicas

Al andar

Prensa - Capitán Swing

“Los trenes y la Iglesia tienen sus detractores, pero ambos constituyen la mejor forma de que una persona llegue a su destino”, afirmó el reverendo Wilbert Awdry; si esto es verdad en relación a la Iglesia, no lo parece respecto a los trenes y a otros medios de transporte cuya popularidad alberga, por su parte,

Al aire libre

Prensa - Capitán Swing

Entre sugerentes digresiones históricas y literarias, Rebecca Solnit propone una hermosa historia del caminar. Leer el artículo completo

El lento girar del planeta bajo los pies

“El 1 de enero de 1999, a la edad de 89 años, Doris Haddock, más conocida como Granny D, salió a caminar atravesando Estados Unidos para exigir una campaña de reformas financieras; llegó a la capital del país 14 meses y 3.200 millas (5.000 kilómetros) más tarde”. Así empieza Wanderlust (Pasión por el vagabundeo), un

En defensa de salir a caminar para aclarar tus ideas

“Caminante, no hay camino, se hace camino al andar”. Cuando Antonio Machado escribió estos versos poco podía imaginar que, algunas décadas más tarde, se caminaría más bien poco. De hecho, pregúntale a un milennial qué es un caminante y te dirá sin atisbo de sonrojo que un zombie. Pero, ¿a son de qué hemos dejado

La ciudad, paso a paso

Prensa - Capitán Swing Libros

“Camino, luego existo”, dijo el filósofo y astrónomo Pierre Gassendi en respuesta al cartesianismo y queriendo mostrar que somos una conjunción de mente y cuerpo que revela su naturaleza en el mero acto de caminar. Si Gassendi levantara hoy la cabeza diría que existimos poco, porque caminamos poco. Desplazarse sobre dos pies es una característica

Buena gente que camina

Prensa - Capitán Swing

Andar puede ser un gesto revolucionario. Lo recuerda la ensayista Rebecca Solnit en Wanderlust. Leer el artículo completo Autor del artículo: Isaac Rosa.

Sísifo y la cinta de correr

¿Recuerdan el segundo capítulo de Black Mirror en el que los ciudadanos tienen que pedalear su bicicleta estática para conseguir dinero y sobrevivir? Es la mejor metáfora de la virtualización del movimiento. No es una imagen nueva, sin embargo, ni mucho menos estéril. ¿No vemos cada día en los gimnasios a centenares de personas esculpiendo su cuerpo sin moverse un centímetro de su cinta de correr?

Capitán Swing acaba de publicar Wanderlust, de Rebecca Solnit, un amplio ensayo que supone una de historia del caminar, un proyecto que atraviesa la filosofía, la antropología y la sociología, entre otros campos de estudio. El nombre que da título al libro, que puede traducirse como “un gran deseo de deambular”, ya nos da una idea de lo que la periodista y activista social pretende. Por un lado, parece ser que el hecho de ser bípedos fue lo que nos separó definitivamente del resto del mundo animal pero, paradójicamente, el andar, sin acudir a los medios de transporte motorizados, sigue conectándonos íntimamente con nuestro pasado ancestral.

Cuando renunciamos a caminar voluntariamente, ¿a qué estamos renunciando exactamente?

La tesis de Solnit, que escribió el ensayo en Estados Unidos a finales de los años noventa, no puede ser más contundente. Afirma la autora que si el suburbio racionalizó y aisló la vida familiar, como antes lo había hecho la fábrica, en la actualidad es el gimnasio lo que convierte en una suerte de simulacro la idea de movimiento corporal. Pensemos en la cinta de andar o correr. Inventada en 1818 por William Cubitt fue montada por primera vez en el correccional de Brixton, cerca de Londres. El artilugio original consistía en una gran rueda con dientes que servían como peldaños para que algunos prisioneros no se quedaran quietos. Se trataba, pues, de una labor repetitiva, un castigo perfecto que fácilmente podemos comparar con el de Sísifo, condenado a subir una y otra vez una roca hacia la cima de la montaña sabiendo de antemano que, al llegar, deberá volver a comenzar desde cero. Una y otra vez. Desde el mismo lugar.

“El gimnasio es el espacio interior que compensa la desaparición del exterior y constituye una medida provisional frente al inevitable desgaste de los cuerpo”, escribe la autora. Contrariamente, el caminar es, para Solnit, una constelación de tres estrellas: la imaginación, el cuerpo y el mundo “ancho y extraño”.

Hay otros síntomas. La periodista señala el segway, por ejemplo, cuando con él descartamos la capacidad de usar los pies para recorrer una corta distancia.

El caminar colectivamente, nos recuerda, ha sido un rito de la sociedad civil, una forma de resistencia. Podríamos citar aquí desde las grandes manifestaciones en contra de un atentado terrorista o las incontables marchas, actuales y pretéritas, para reclamar derechos sociales.

No es extraño, entonces, que el caminar haya sido un tema recurrente para los pensadores. Hoy lo es de nuevo, y ello explica que aparezcan libros como el que recientemente ha publicado Fréderic Gros (Andar, una filosofía, Tarus), en que leemos que “caminando se escapa a la idea misma de identidad, a la tentación de ser alguien, de tener un nombres y una historia”. Caminar nos permite romper el círculo vicioso de la pantalla, en el que el presente es continuo, y en el que la inmediatez y la aceleración de la vida cotidiana impiden la experiencia.

¿No han notado que cada vez más gente sale a caminar o a correr después de estar todo el día en la oficina? Seguramente, incluso, hay una sustitución del ídolo paradigmático, admiramos a quien ha sabido humanizar la escala del movimiento y su relación con la naturaleza. ¿No es en la actualidad Kilian Jornet el Ayrton Sena de finales de los ochenta?

Si caminar supone repensar el tiempo, el espacio y el cuerpo, el caminar es un tema esencialmente filosófico. Como muchos otros autores que se han interesado por el tema, Rebecca Solnit asevera que el ritmo del caminar genera un tipo de ritmo muy parecido al de pensar, creando una “curiosa consonancia entre el paisaje interno y externo”. Allí entra, también, el azar, la posibilidad de asombro o la sorpresa de la ruta (imaginemos, contrariamente, la escasa capacidad de asombro en una cinta de correr).

Caminar es, a la vez, medio y fin, según la periodista. Y habla de peregrinaje, en términos que pueden recordarnos a Byung-Chul Han, cuando el alemán de origen coreano lo contrapone con el turismo. El turista de masa “desfila” sin demorarse. El peregrino se adentra en la ciudad, no como exhibición, sino como posibilidad de misterio.

La relación con la arquitectura es íntima. Si llamamos peripatético al pensamiento aristotélico es porque el filósofo montó su escuela en una galería o paseo (peripatos). También los estoicos deben su nombre a la stoa, el pórtico de Atenas donde se reunían.

Pero es, mucho después, Rousseau quien más escribe sobre la relación entre la filosofía y el caminar. Llega a decir en sus Confesiones: “Solo puedo meditar cuando estoy caminando. Cuando me detengo, cesa el pensamiento; mi mente solo funciona con mis piernas”. Nietzsche solía concentrarse así. Y Hobbes, por su parte, tenía un bastón con tintero para escribir ideas mientras caminaba. Kierkegaard aseguraba que todas sus obras las compuso a pie.

Cabe preguntarse si caminar es hoy la manera más auténtica de recuperar, a la vez, al ser racional y al animal salvaje que se esconden en nosotros. Si andar no es poner en tensión al autómata que hemos aparentado ser. ¿Por qué no intentarlo? ¿Por qué no combatir las peores inercias con un simple y gratuito paseo?

Wanderlust

Un fascinante retrato de la infinita gama de posibilidades que se presentan a pie. Analizando temas que van desde la evolución anatómica hasta el diseño de las ciudades, pasando por las cintas de correr, los clubes de senderismo y las costumbres sexuales, Solnit sostiene que las diferentes variantes del desplazamiento pedestre