Todo el mundo miente

Google, el gran confesionario del siglo XXI

Que todo el mundo no dice la verdad todo el tiempo es algo más o menos aceptado. Sería más discutible establecer si esto es deseable (o hasta qué punto), pero no menos que justificar ante quién mentimos y, sobre todo, ante quién decimos la verdad y nada más que la verdad. En lo último, hay

Macrodatos y mentiras masivas

Nuestro cerebro es la caja negra de un avión accidentado en la zona más profunda de un océano freudiano. Incluso para nosotros mismos. O, al menos, lo era hasta ahora. Porque los macrodatos (el big data, en su traducción anglosajona más sofisticada) constituyen una visión sin precedentes de la psique humana que ya habría querido para

Todo el mundo miente

Las matemáticas pueden ayudar, por ejemplo, a detectar la probabilidad de que en una ciudad se produzca un atentado terrorista. Unas semanas después de la masacre en la ciudad neozelandesa de Christchurch y apenas unos días de la de Sri Lanka, leo en este interesante libro del experto en datos Seth Stephens-Davidowitz (Nueva Jersey, 1982), Todo el

Sexo y mentiras: el libro que cuenta toda la verdad sobre tus trolas de pareja

“Todo el mundo miente. Las personas mienten sobre cuántas copas bebieron antes de volver a casa. Mienten sobre la frecuencia con que van al gimnasio, el precio de sus zapatos nuevos, el haber leído tal libro. Dicen que están enfermas cuando están sanas. Dicen que llamarán cuando no lo harán. Dicen que el problema no es el otro

Todo el mundo miente

En un día promedio de principios del siglo XXI, los seres humanos que buscan en Internet acumulan ocho billones de gigabytes de datos. Esta asombrosa cantidad de información puede decirnos mucho sobre quiénes somos, los miedos, deseos y comportamientos que nos impulsan y las decisiones conscientes e inconscientes que tomamos. De lo profundo a lo