Nuclear

Manual de supervivencia

«¡Camaradas! Tras el accidente en la central nuclear de Chernóbil hemos analizado minuciosamente la radiactividad de los alimentos que ingerís y del territorio en que residís. Los resultados demuestran que ni adultos ni niños corréis peligro alguno por trabajar y vivir en dicho territorio». Así comenzaba un folleto publicado por el Ministerio de Salud de

Nagasaki

La explosión destruyó las fábricas, las tiendas y los hogares y mató a 74.000 personas mientras que hería a otras 75.000. Las dos bombas atómicas señalaron el final de una guerra global, pero para las decenas de miles de supervivientes fue el comienzo de una nueva vida marcada con el estigma de ser hibakusha (afectados