Los Topos

El silencio de los pozos

Eltopo común, sobre todo la hembra, suele ser tan solitario y huraño que rara vez se aventura a la superficie. Se pasa la vida excavando galerías subterráneas con las uñas, tris tras, tris tras, en busca de lombrices e insectos, guiado por el instinto, un fino sentido del tacto y el oído de los ciegos.

Topos: la vida de cinco hombres escondidos y ocultos en la España franquista

Los “topos” se ocultaron durante la Guerra civil y la dictadura de Franco por miedo a las fuertes represalias del otro bando. Hubo “topos”, huidos y desaparecidos por toda la geografía española. Algunos estuvieron ocultos durante pocas semanas o meses, otros hasta el final de la guerra, pero también hubo quienes continuaron recluidos en sus “toperas” hasta casi

El miedo de un tiempo y de un país: de ‘Los topos’ a ‘La trinchera infinita’

—Hombre, hombre, Urbina, qué ocurrencias tuvo usted. Si llega a entregarse, entra por aquí y sale por allá. A lo que Urbina respondió sin la sombra de una duda: —Y el miedo, mi coronel, ¿dónde deja usted el miedo? Así ilustraban los periodistas Jesús Torbado y Manuel Leguineche en el libro Los topos la conversación entre un coronel y

¿Quiénes fueron “los topos” del franquismo? Las historias reales detrás de la película ‘La trinchera infinita’

Saturnino de Lucas, natural de San Martín y Mudrián, un pequeño pueblo segoviano, fue un “muerto vivo” durante treinta y cuatro años. Su hábitat era una buhardilla raquítica de la casa de sus padres, un zulo minúsculo —tenía 63 centímetros en su parte más alta, dos metros de ancho y cuatro de largo—, impracticable incluso

Teo, la única mujer topo que se escondió del franquismo y lo pagó con años de torturas

Teodomira Gallardo fue la única mujer topo del franquismo. O, al menos, la única conocida por haberse enterrado en vida para escapar de las fauces de la represión. Hubo hombres que llegaron a pasar años —e incluso décadas— escondidos durante la posguerra, aunque la venganza se cernió sobre las republicanas de otras maneras, algunas terribles, pero

Bajo la madriguera de la dictadura

Manu Leguineche y Jesús Torbado escarbaron durante siete años en la posguerra española para desenterrar fantasmas. Afloraban en cualquier esquina

El hombre nace libre, responsable y sin excusas

La editorial Capitán Swing reedita “Los Topos”, obra escrita por Manuel Leguineche y Jesús Torbado que recoge los testimonios recabados por los autores entre 1969 y 1977, de las personas que permanecieron ocultas después de la Guerra Civil. El miedo a los sucesos acaecidos con anterioridad y a lo que podría venir en forma de “paseos”, cárcel, tortura, persecución… Miedo, en definiva, a la venganza. Su actitud puede resultar incomprensible para las generaciones que no conocieron la guerra, pero no para quienes vivieron de cerca los asesinatos por razones ideológicas, los chivatazos entre vecinos o los juicios sumarísimos.

Algunos salieron a cielo abierto una docena de años después de estar escondidos en desvanes, cuevas o escondrijos bien amañados. La mayor parte lo hizo cuando percibieron que el interés por ellos había desparecido; y así, con medias verdades sobre su pasado se fueron reintegrando a la vida. Pero muchos otros sólo pusieron el pie fuera del escondite en 1969; año en que se cumplieron 30 años del fin de la guerra y en el que los posibles delitos de que pudieran ser acusados prescribían. Aún así, hubo quien no salió a la luz hasta bien entrados los años 70, como fue el caso del guerrillero malagueño Pablo Pérez Hidalgo, quien fue encontrado por la Guardía Civil en 1976, o el de Protasio Montalvo, quien permaneció 38 años escondido.

Los Topos fueron miles de personas que no existieron más que para sus familias. Padres y madres que ocultaron a hijos. Novias y esposas entregadas a la confidencialidad y al sigilo de unas personas que no podían mover un sólo dedo para no ser descubiertas. Parejas que tuvieron hijos a los que negaron para no ocasionar habladurías o que simplemente no quisieron tenerlos para no levantar sospechas. La vida de los topos dependía de no ser y sobre todo de su mayor cuartada: no existir.

Las historias de los topos son vidas no vividas por el miedo a ser descubiertos, al “paseo”, a la arbitrariedad…y condenados a la oscuridad de los subterráneos o a la celda de la propia habitación. Personas escondidas bajo tierra durante años y jugando con la locura de la soledad y la doble vida de sus seres queridos. Muchos de ellos salieron a la luz y encontraron la comprensión de vecinos y autoridades, pero hubo muchas historias que terminaron mal por salir antes de tiempo o por encontrar la muerte después de una vida mal atendida.

Los topos, historias que no conviene dejar de conocer

Muy pocos documentos han descrito el horror que la dictadura franquista infundió en tantas familias durante casi 40 años como el libro

Cuarenta años en la topera

“Los topos son los únicos mamíferos europeos con vida propiamente subterránea al pasar gran parte de la misma bajo tierra; se han adaptado a ella de una forma asombrosa,

Viaje necesario a la memoria que aterra

El trabajo editorial adquiere su verdadero valor cuando se aleja del compadreo mercantil y renueva su decisivo papel en la sociedad. No es fácil en este tiempo de banalidad. Por eso

Mensaje en una botella

Sólo un hombre con el talento de Arthur Miller podía encontrar las palabras justas para definir a todos aquellos que terminada nuestra guerra civil se escondieron durante muchos, muchos años

Media vida escondidos por temor a las represalias de la guerra

Ayer se presentó en Madrid la historia de 24 “topos” humanos.

“Los Topos” de Jesús Torbado y Manu Leguineche, reeditado por Capitán Swing

Los libros de historia dictados por los vencedores, que son los únicos que se podían leer o estudiar

Los topos olvidados

La casualidad ha hecho coincidir en el tiempo el feliz rescate de los 33 mineros atrapados durante varias semanas en San José, Chile, con la reedición de un libro sobrecogedor

Capitán Swing reedita Los Topos

La muerte de Manuel Alexandre, las sedes del Instituto Cervantes y la reedición de los libros de Capitán Swing Libros,

Los Topos

Los libros de historia dicen que la Guerra Civil española concluyó en 1939. Pero, tras el último parte de guerra, muchos combatientes, cargos públicos y simpatizantes del legítimo gobierno republicano se vieron obligados a huir de la represión franquista y esconderse como “topos”.