A contrapelo

La depilación, bajo un foco de género: “Es un tipo de violencia hacia las mujeres; nos convencen de que con vello estamos feas”

Este miércoles se conmemora el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. La escritora Bel Olid (Mataró, 1977) plantea que “depilarse evita a las mujeres una forma de violencia verbal“. Quizá nunca se había planteado que arrancarse los pelos, una práctica normalmente dolorosa, podría ser una forma de violencia hacia las mujeres. En el

Bel Olid: “La barba de los hombres no molesta y el bigote de las mujeres sí: eso es machismo”

La escritora, que presenta un manifiesto antidepilación, denuncia que ahora se llevan “las niñas sexualizadas y las mujeres aniñadas” y que eso es síntoma de una “cultura pedófila”.  Dice la escritora Bel Olid en su ensayito A contrapelo. O por qué romper el círculo de depilación, sumisión y autoodio (Capitán Swing) que hoy, no depilarse, es para las mujeres un

‘A contrapelo’ indaga en cómo la depilación ejerce el control social sobre las mujeres

Aunque a simple vista no depilarse las piernas o las axilas puede parecer algo banal, decidir romper esta norma social puede influir en el bienestar emocional de las mujeres, que muchas veces son criticadas, o incluso despedidas de sus trabajos, por no cumplir con un canon de feminidad establecido.  La escritora Bel Olid (Mataró, 1977) ha sufrido en

Manifiesto antidepilación: “Se nos califica de feministas, lesbianas y malfolladas”

El debate está ahí desde hace un tiempo. Como si de un búmeran se tratara, quizá porque las cosas no se acabaron de cerrar, han regresado a la escena pública (y política) los viejos interrogantes que ya se plantearon muchas mujeres hace décadas: ¿por qué me tengo que depilar si es doloroso? ¿Quién me obliga a depilarme?

Bel Olid: «Dejar de arrancar el pelo de mi cuerpo es una forma de quererme y cuidarme»

Señala Bel Olid (Mataró, 1977) que la idea de la depilación como algo femenino es puro artificio. «Se presenta como algo natural de las mujeres y no, lo natural es tener vello. Arrancarlo o afeitarlo no es natural, es totalmente artificial», explica. Ella, que a los 40 años decidió prescindir de la cuchilla para siempre, acaba de

¿Has visto las piernas de esa chica?

Bel Olid decidió dejar de depilarse cuando ya estaba cerca de cumplir los 40. Y uno podría suponer que, para una mujer con su perfil, aquello no debió de suponer mayores quebraderos de cabeza: hablamos, al fin y al cabo, de una de las personas que sacuden con más ganas el debate sobre género, identidad

Bel Olid: “Tú lo que quieres no es depilarte, sino aligerar la presión social”

La depilación no es libre, asegura Bel Olid en su ensayo A contrapelo. O por qué romper el círculo de depilación, sumisión y autoodio (Capitán Swing /Grup 62), que llega este viernes a las librerías. Una afirmación que argumenta, asegurando que no se trata de una elección personal, sino, más bien, de una elección forzada por una amenaza social.

“¿Y si las mujeres conseguimos convencernos de que los pelos no son ni asquerosos ni feos, como en el caso de los hombres?”

Bel Olid (Mataró, Barcelona, 1977) anima en este comprometido e innovador A contrapelo (Capitán Swing) a “romper el círculo de depilación, sumisión y autoodio”, como señala en el propio subtítulo de la obra. Esta cadena viciosa impide a la mujer desprenderse de la pesada losa del patriarcado por el “qué dirán” ellos, y también ellas (que las

A contrapelo

Es fascinante que un cuerpo sin pelo, fruto de un artefacto social como la depilación, se considere una muestra de feminidad innata. Sería lógico que el vello corporal, que separa la niña de la mujer, se considerase intrínsecamente femenino, incluso sexi. En cambio, hemos llegado al punto en que es todo lo contrario. La mayoría