10º Aniversario
¡El capitán cumple diez años!
descúbrelo

Un viaje por la lucha antifascista con Miquel Ramos: “Nos atañe a todos parar los discursos de odio”

Por eldiario.es  ·  21.05.2022

“La extrema derecha va a por todas”, advierte el periodista Miquel Ramos (Valencia, 1979), especializado en extrema derecha y movimientos sociales. “Su gran éxito ha sido calar su mensaje reaccionario a personas de diferentes clases e idearios que llegan a considerar una amenaza los avances de las mujeres, las personas migrantes o colectivos LGTBI y, de ahí, el repunte del odio que sufrimos”, explica para matizar que ese éxito lo han conseguido a golpe de mentiras. 

Para coger distancia y dimensionar la situación actual acaba de publicar con la editorial Capitán Swing el libro “Antifascistas: así se combatió a la extrema derecha española desde los años 90”. Lo presentará el próximo jueves, 26 de mayo, en el espacio Bira de Bilbao, acompañado por Irantzu Varela, Jonathan Martínez y Abel Azcona. 

El próximo 26 de mayo se presentará el libro en el Bira Kultura junto a otros periodistas y activistas

En ‘Piedra de Toque‘ hemos querido recorrer con él un viaje por estas tres décadas de lucha antifascista para comprender el momento actual y poner en valor el trabajo de aquellos que advirtieron ya de los riesgos que se corrían sin que nadie reparara en ello. “La lucha contra la extrema derecha nos atañe a todos los que consideramos que el respeto de los derechos humanos debe estar en la base de la sociedad y queremos vivir lejos del racismo, el machismo o la homofobia”, remarca.

La lucha contra la extrema derecha nos atañe a todos los que consideramos que el respeto a los derechos humanos debe estar en la base nuestra sociedad

El libro arranca con la aparición de los movimientos neonazis, skinheads y ultras del fútbol durante la década de los 90 en España, así como los principales incidentes ocasionados por estos grupos y las reacciones sociales que provocaron. “Al comienzo, hablar de extrema derecha no era fácil más allá de la atención que se prestaba a los sucesos”, reconoce, aunque documenta “el terror absoluto” al que sometieron a determinados grupos. En ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza o Málaga los grupos organizados salían a dar palizas de manera habitual a aquellos que consideraban enemigos.

Mural de Bilbao XAKE ESPAZIOA

Mientras que en otras zonas del Estado, como Euskadi, Galicia, Extremadura o las Islas Canarias, no calaron tanto estos movimientos. “En Euskadi se vivía ya atravesados por múltiples violencias. No había neonazis dando palizas, pero sí grupos policiales secuestrando a gente como Mikel Zabalza”. En otras regiones, la fuerza de grupos de izquierda en la calle justifica también el éxito de que no calara la aparición de esos grupos.

En Euskadi se vivía ya atravesados por múltiples violencias. No había neonazis dando palizas, pero sí grupos policiales secuestrando a gente como Mikel Zabalza

Al autor esta realidad le golpeó desde que era un adolescente. Un año en el instituto arrancaron el primer día de clase con el triste anuncio de que habían asesinado de una puñalada a un compañero, Guillem Agilló. Desde entonces, Miquel comenzó a recopilar recortes sobre lo que le sucedió a su amigo y a otras personas con los mismos movimientos neonazis valencianos. “Para mí es un orgullo terminar el libro hablando de las redes de resistencia que se han tejido en Valencia a pesar del clima político y es un claro ejemplo de esperanza”. 

Una lucha que atañe a todos

A lo largo de las páginas del libro, el lector comprende la complejidad política de la extrema derecha, la estructura económica, policial e institucional que conforma y el peligro que supone también ahora desde las instituciones para terminar con la cultura democrática construida desde la Transición. “El voto a VOX no es de clase, es identitario: gente que percibe una amenaza en las personas migrantes o en las feministas mayor que el deterioro de sus condiciones de trabajo, pensiones o calidad de vida. La extrema derecha sabe apelar a esas identidades del mundo rural o de la clase trabajadora de una manera sucia porque acude a la mentira sin escrúpulos”, explica.  

Por eso, aprovecha la presentación de su libro para llamar a todos a frenar los discursos de odio. “La cultura antifascista debería ser un mínimo social: el racismo, la xenofobia y el machismo no se deben debatir. El sentido común deberíamos blindarlo ante las mentiras para que no lo derriben”, concluye. 

Ver artículo original