Gontran de Poncins

Aventurero y escritor, vizconde de Poncins y descendiente del ensayista y filósofo Michel de Montaigne, se formó en pintura en la Escuela de Bellas Artes de París y, tras pasar una temporada trabajando como gerente en la industria textil, se aburrió del mundo de los negocios y se convirtió en periodista independiente para poder viajar y vender relatos de sus experiencias a periódicos y revistas. La curiosidad lo llevó a zonas exóticas de todo el mundo: Tahití, Nueva Caledonia y, finalmente, al Ártico canadiense, viaje que patrocinó la Société de Géographie y el Museo del Hombre para que estudiara la vida de los nativos y trajera consigo sus herramientas más antiguas. De regreso a Francia en 1940, estaba convencido de haber descubierto una forma de vida más noble y, tal vez, un medio para salvar la decadencia del mundo occidental. Al poco tiempo, cumplió con el servicio militar y se unió a una unidad de paracaidistas del Ejército estadounidense, pero se fracturó la pierna en un mal salto y fue asignado a una unidad de entrenamiento durante el resto del conflicto. Después de la guerra, le dio la espalda a la vieja aristocracia y reanudó sus viajes, entre los que destacan los que hizo a China y Vietnam. Era la paz lo que él anhelaba, pues había llegado a la conclusión de que lo más raro es un hombre civilizado en paz consigo mismo. Pasó sus últimos años en una pequeña finca en Provenza.