“Si dejamos la alimentación en manos de los supermercados, habrá más fraude”

El Confidencial » 26.01.2018

“¡Qué complicado es todo!”, lamenta Vandana Shiva (nacida en Dehradun en 1952) después de conseguir por fin que el ascensor del Círculo de Bellas Artes madrileño funcione. “Esta mañana la máquina de café tenía un montón de botones, cada uno para una cosa distinta. Es café, no debería ser tan complejo”. Esta actitud refleja bien la clase de activismo que la india ha realizado durante las últimas décadas, en las que se ha convertido en una de las grandes embajadoras de la justicia económica y alimentaria, el feminismo y la defensa de la agroecología como alternativa a la agricultura industrial.
Desde principios de los ochenta, Shiva se ha convertido en una de las activistas ambientales más célebres y visibles en todo el planeta, arrastrando a cientos de personas a sus charlas, como ocurrió esta semana en Madrid y Barcelona. Doctora en Filosofía de la Ciencia, hace más de 30 años que inició el programa Navdanya, que intenta preservar la biodiversidad a través del apoyo de los agricultores locales y la conservación de las distintas variedades de semillas. Un esfuerzo que en 1993 le hizo merecedora del Premio al Sustento Bien Ganado, conocido como el Nobel alternativo, y que también han ganado el español Juan Garcés o Edward Snowden.

La autora de ‘¿Quién alimenta realmente al mundo?’, que ha venido a presentar a España, ha trabajado como asesora de distintos gobiernos. Formó parte del comité científico de José Luis Rodríguez Zapatero, a quien Shiva recuerda como un hombre “valiente”. Sus enfrentamientos con gigantes como Monsanto o Cargill le ha situado en ocasiones en el centro de la polémica, y sus ideas han sido discutidas por los escépticos. No obstante, su discurso trasciende lo científico; se trata, ante todo, de una cuestión de democracia, justicia social y ecología para tener un planeta más limpio, justo y en el que todos salgan ganando.
PREGUNTA. Su libro hace una pregunta muy clara: ¿quién alimenta realmente al mundo?

RESPUESTA. Hay un discurso dominante, que es que son las corporaciones las que nos dan alimento. ¡Pero hace 100 años no existían y comíamos! La primera cuestión es: ¿qué es la comida? Lo que nutre nuestro cuerpo. ¿Quién la proporciona? En primer lugar, la tierra, porque la industria se concentra en los productos químicos y en los ‘inputs’, pero se han olvidado del suelo y las plantas. Un complejo de 10.000 plantas diferentes es lo que produce la comida. La naturaleza.
Las mujeres también nos alimentan. Los agricultores nos alimentan. Dos tercios de la comida viene de ellos, incluso después de 70 años de destrucción de los pequeños productores. Estoy hablando de comida, no de productos que tan solo dan beneficios a los gigantes. Ninguna de esas empresas que afirman alimentar al mundo producen nada. En el caso de Monsanto, crean venenos y consiguen ‘royalties’ por las semillas. Comercian lo que otros han cultivado para crear más productos, no alimentos.

P. Utiliza a menudo la expresión “guerra en nuestros platos”. ¿A qué se refiere?
R. Todas las sustancias químicas utilizadas en la industria de la agricultura provienen de la industria de la guerra. Además, para seguir imponiendo estas sustancias como una solución para alimentar al mundo, necesitas un paradigma muy militarizado, en el que todo tiene que ser eliminado. Es la historia del glifosato y el herbicida Roundup: “Elimina todo lo verde”, así es como lo promocionó Monsanto en los 80. ¡Pero la comida es verde!

Este paradigma genera guerra. Una guerra contra la tierra, como digo en el libro. Una guerra contra los pequeños agricultores. En India hemos perdido muchos en los últimos 20 años. 300.000 se han suicidado. Si fuese un conflicto religioso, le llamarían “genocidio” y aparecería en todos los periódicos. Si un líder hubiese matado a 300.000 personas, habría acabado en la Corte Internacional de Justicia. Pero son corporaciones las que han sofocado a los agricultores con falsas promesas y cobrando ‘royalties’ de forma ilegal.
Finalmente, hay una guerra contra nuestros cuerpos. Son sistemas muy sofisticados, y la comida es lo que los compone. Nuestras abuelas lo sabían, por eso decían que somos lo que comemos. La ciencia reconoce que el 75% de nuestras enfermedades provienen de lo que comemos. Tenemos 100 billones de microbios en el estómago que están siendo eliminados por esta guerra. Por eso tenemos problemas cardiovasculares y cáncer, en las que lo genético tiene poca influencia. Prefiero llamar “enfermedades de la alimentación” y no “enfermedades de estilo de vida”.

P. En el pasado, la obesidad solo estaba al alcance de los ricos. Ahora es al revés.
R. Es la ironía del sistema de mala comida. Esta proviene de las élites. ¿Quien empezó a comer azúcar? La élite europea, que nos robó las cañas y construyó plantaciones. Pero ahora comen azúcar natural o stevia. Mientras tanto, la mala comida se ha filtrado a las clases bajas. ¿Por qué incluso los pobres en la India tienen diabetes? Si no sigues una dieta equilibrada y suelen consumir comidas con un alto índice glucémico, muy procesadas y refinadas, sin suficiente diversidad, es un desastre anunciado. La mala comida se filtra hacia abajo, como las enfermedades, y mientras tanto los ricos tienen opciones para comer bien. La buena comida es un derecho de todos, porque nos da salud. Son los pobres los que trabajan con sus cuerpos. Necesitan buena alimentación, porque son ellos los que van a pagar las consecuencias.

P. Hay un gran optimismo hacia el desarrollo de los productos transgénicos, que pueden ayudar a paliar el hambre en el mundo. Usted no está de acuerdo.
R. No. Si creyese en la propaganda y no tuviese mis propias ideas o creyese todo lo que aparece en los medios, diría que sí, que los transgénicos y Monsanto van a alimentar al mundo. Pero ¿qué es un transgénico? Una semilla modificada mediante ingeniería genética a partir de una semilla ya existente. No crea nuevas semillas. Añade una toxina, eso es todo. Un gen no hace una planta. Y la ingeniería genética está creando una nueva escasez que proviene de la avaricia.

P. Usted trabajó con José Luis Rodríguez Zapatero a finales de la pasada década. ¿Qué aprendió de España entonces y cuáles cree que son nuestros problemas?
R. Él era un hombre que se había propuesto acabar con el machismo y la dominación masculina. Era un reto muy importante, porque España es un país machista. Lo que me pareció difícil de entender es que no importa en qué parte del espectro político se encontrasen, la gente siempre miraba al pasado para averiguar cuál era su posición, en lugar de mirar hacia el futuro.
Recuerdo que en la última reunión, los indignados ya habían salido a la calle. Les dije que tenían que renegar de la crisis, porque ellos no la habían creado. Era cosa de los bancos. Tenían que buscar una alternativa. Tenemos que recordar a los líderes que la democracia es de la gente, por la gente, para la gente, no de las corporaciones, por las corporaciones, para las corporaciones. La globalización es centralizadora. Y le ha ido bien a Amazon, porque Jeff Bezos se ha convertido en el hombre más rico del mundo. Igual que Monsanto o Cargill no producen comida, Bezos no produce nada. Tiene una plataforma y se apropia del trabajo de los demás. Es un modelo del que cualquier político debería apartarse y pensar que la financiación de su campaña no debe venir de tres multimillonarios, sino de sus 100.000 seguidores. Necesitamos un ‘crowdsourcing’ de la democracia.