John Berger, en diez frases

El Confidencial » 19.08.2017

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John Berger, en diez frases: de las palabrotas de Picasso a la religión consumista

UNO DE LOS ÚLTIMOS SABIOS DE EUROPA

Adiós a uno de los escasos ensayistas capaces de cambiar tu enfoque vital con un solo párrafo

El fallecido John Peter Berger (Londres, 1926) era uno de los pocos sabios que quedaban en Europa. Su actividad abarcó la pintura, la novela, el arte, el activismo político y la poesía. Pero, sobre todo, fue conocido como un maestro de la crítica cultural, entendida en el más amplio sentido (no encerrarse en la torre de marfil de la academia, sino buscar utilidades vitales a las experiencias y los saberes). Su momento de mayor fama llegó en 1972, con la emisión en la cadena de televisión pública BBC de la serie ‘Modos de ver’, que sirvió para educar en la apreciación del arte a varias generaciones en todo el mundo.

Su novela ‘G.’ (1972) obtuvo el Booker Prize y Berger donó la mitad del premio a los Panteras Negras. De hecho, pronunció su discurso de agradecimiento acompañado de un miembro de esta organización quien, según cuenta la leyenda, le vio tan enardecido que mientras hablaba le susurraba “tranquilo, hombre, tranquilo”. Con la otra mitad del premio financió su propia investigación sobre las condiciones de vida de los inmigrantes en el norte de Europa.
El resultado fue ‘Un séptimo hombre’, publicado el año pasado en España por Capitán Swing, una irrepetible combinación de periodismo, poesía, teoría social, tratado de ética y reportaje fotográfico: “Nunca antes había habido tanta gente desarraigada. La emigración, forzada o escogida, a través de fronteras nacionales o del pueblo a la capital, es la experiencia que mejor define nuestro tiempo, su quintaesencia”. Los problemas que denunció siguen vigentes. Escogemos diez frases que resumen su mirada.

1.
“El arte de Francis Bacon es, en efecto, conformista. No es con Goya ni con el primer Einsenstein con quien debe ser comparado, sino con Walt Disney. Ambos hombres, Bacon y Disney se plantean el comportamiento alienado de nuestras sociedades y -cada cual de una forma diferente- convencen al espectador de que lo acepte como es. Disney consigue que el comportamiento alienado parezca gracioso y sentimental y, por lo tanto, aceptable. Bacon interpreta ese comportamiento en un unos términos según los cuáles lo peor que podía suceder ya ha sucedido” (‘Mirar’, 1980, página 117, editorial Gustavo Gili).
2.
“Los españoles se sienten orgullosos de su proverbial manera de soltar tacos. Admiran el ingenio de sus palabrotas y saben que el decirlas puede ser un atributo, incluso una prueba de dignidad. Nadie antes de Picasso había sido tan malhablado en términos pictóricos” (‘Fama y soledad de Picasso’, páginas 243-244. Alfaguara, 1958).
Los españoles están orgullosos de su proverbial manera de soltar tacos. Nadie antes de Picasso había sido tan malhablado en términos pictóricos
3.
“No hay mayor error que creer que la ausencia es la nada. La diferencia entre ambas es cronológica (tiene que ver con una cronología que ellos no controlan). La nada es antes, y la ausencia es después. A veces es fácil confundirlas: de ahí algunos de nuestros pesares” (‘De A para X. Una historia en cartas’, página 103, Alfaguara, 2001).
4.
“La éticas médicas no insisten en la corrección sexual para limitar al médico, sino para ofrecer una promesa al paciente: una promesa que consiste en mucho más que una simple garantía de que no se aprovecharán de él de ella. Es una promesa efectiva de intimidad física sin una base sexual. Pero, ¿qué puede significar esa intimidad? Sin duda pertenece a las experiencias de la infancia. Cuando nos sometemos al médico, nos remitimos a un estado infantil, al tiempo que ampliamos nuestra idea de familia al fin de incluirlo. Lo imaginamos como un miembro honorario de nuestra familia” (‘Un hombre afortunado’, página 71, Alfaguara, 1967).
5.
“El glamour no puede existir sin que la envidia personal y social sean una emoción extendida, cotidiana” (‘Maneras de ver”, página 130, Penguin Books, 1972).
El glamour no puede existir sin que la envidia personal y social sean una emoción extendida, cotidiana
6.
“La actividad más profunda de todas es dibujar. Y la que más te exige. Es cuando dibujo cuando me lamento de las semanas, los años, probablemente, que he desaprovechado. Si (como en los cuentos de hadas) pudiera concederle un don al nacer al futuro pintor, será el de una vida lo bastante larga para dominar la técnica del dibujo. Muy poca gente se da cuenta de que el pintor, a diferencia del escritor o del arquitecto o del diseñador, no sólo crea sino que además ejecuta su arte. Necesita dos vidas”. (‘Un pintor de hoy’, página 85, Alfaguara, 1958).
7.
“Mis hijos no trabajarán la tierra. Quieren tener los fines de semana libre y vacaciones y un trabajo fijo. Les gusta tener dinero en el bolsillo para poder gastarlo. Se han ido a ganar dinero; les vuelve locos. Michel se ha ido a trabajar a una fábrica. Edouard trabaja en el comercio. Creo que están equivocados. Pasarse el día vendiendo cosas o pasarse 45 horas a la semana trabajando en una fábrica no es vida para un hombre: ese tipo de oficios solo llevan a la ignorancia. No es probable que trabajen nunca en el campo. La granja terminará cuando faltemos Nicole y yo. ¿Para qué, pues, trabajar con tanto esfuerzo y tanto empeño en algo que está condenado? Y a eso yo contesto: este trabajo es una manera de preservar el saber que mis hijos están perdiendo”. (‘Puerca tierra’, página 107, Alfaguara 1979).
Mis hijos no trabajarán la tierra. Quieren tener los fines de semana libre y vacaciones y un trabajo fijo. Se han ido a ganar dinero; les vuelve locos
8.
“Empezaron a oírse voces a nuestro alrededor y era fácil distinguir unas de otras. No debería ser tan fácil distinguir al débil del fuerte. Los gritos que venían del abrigo eran ansiosos, desesperados, insistentes; los sonidos de los antidisturbios sonaban jubilosos y aliviados porque por fin se había acabado la espera, enseguida darían por concluida la misión y se irían a casa, a la cama, a echar un polvo, tal vez”. (‘King’, página 202, Alfaguara, 1999).
9.
“La pobreza de nuestro siglo es distinta a la de cualquier otro. No es, como la pobreza antigua, un signo de escasez, sino un sistema de reglas impuesto por los ricos al resto de la población. La consecuencia es que ya no sentimos pena por los pobres. La sociedad de consumo del siglo XX es el primer modelo político para el que un mendigo no significa nada”. (Citado hoy en el diario británico The Guardian).
10.
“Ella se rió, se sirvió más vino blanco. ¿Ese es Karl Marx, no? Él asintió mirando la sábana. Marx fue un gran profeta. ¿Cómo veía el futuro?, preguntó ella. Los ricos serán más ricos” (‘Una vez en Europa’, página 220, Alfaguara, 2001).

Autor del artículo: Víctor Lenore