Dos clásicos del feminismo árabe

El País » 29.05.2017

A sus 86 años, de los que Nawal el Saadawi no pierde ocasión de presumir, esta feminista, escritora, médica e izquierdista egipcia no deja indiferente a nadie. Ningún autor árabe, quizá ni siquiera el Nobel Naguib Mahfuz, goza de una popularidad internacional como la suya. Tampoco su protagonismo dentro del mundo árabe se queda corto, si bien en él su obra y sus posicionamientos provocan controversias de las que Saadawi está libre en Occidente, al que tanto critica y al que tanto debe. Saadawi fue la primera feminista árabe en diseccionar la opresión sexual de las mujeres árabes. Corría la década de los 60 y otras feministas, como Huda Sharawi, Doria Shafiq o Latifa al-Zayyat, ya se habían ocupado de su discriminación política, social y económica. Pero Saadawi metió el dedo en lo que el marxista sirio Bu Ali Yasin denominó “el triángulo tabú” de los árabes: sexo-religión-lucha de clases. Y lo hizo aunando psiquiatría, feminismo y literatura. Dispuso así de unas herramientas no solo para diseccionar la violencia como enfermedad social que apunta específicamente a las mujeres, sino para denunciarlo ante el gran público.

En Europa y EE UU la voz de Saadawi siempre ha sido bien recibida. Se escucha lo que se quiere oír: salvemos a las mujeres árabes de sus machos retrógrados y sus infectas instituciones islámicas. A la otra Saadawi, la antiimperialista, la que destapa las formas universales del patriarcado y llama a la lucha de clases internacional, se la arrincona con sonrisa condescendiente. De sus cerca de cincuenta libros entre novelas, cuentos, ensayos y teatro, en España se han publicado doce en castellano y cuatro en catalán. Lástima que la mayoría sean traducciones del inglés, cuando la nómina de traductores del árabe es hoy más amplia que nunca. Dos de estas traducciones del inglés se reeditan con nuevos prólogos de la autora: la novela Mujer en punto cero y el ensayo La cara oculta de Eva. La mujer en los países árabes. Publicados por primera vez en árabe en 1977, son dos clásicos del feminismo no eurocéntrico y de la literatura árabe.

Mujer en punto cero se presenta como una transcripción del relato autobiográfico que Firdaus, víctima de todas las formas imaginables de violencia sexual, le cuenta a la narradora horas antes de ser ajusticiada por un crimen en legítima defensa. Nada parecido se había escrito aún en Europa. La cara oculta de Eva reúne ensayos sobre las lacras que atenazan a la mujer árabe (el machismo, la pobreza, la manipulación religiosa) al tiempo que apuntan al empoderamiento femenino y la relectura en clave feminista del turaz, el patrimonio cultural árabe.

En su piso del popular barrio cairota de Shubra, o en sus giras internacionales, Saadawi sigue afilando su lengua con la misma convicción que Sharifa, la prostituta de lujo que le decía a Firdaus, su pupila y protagonista de Mujer en punto cero: “La vida es una serpiente. Ambas son iguales, Firdaus. Si la serpiente advierte que tú no eres una serpiente, te morderá. Y si la vida descubre que no tienes aguijón para defenderte, te devorará”. Pero a Saadawi le sucede un poco lo que a tantos viejos izquierdistas árabes: que su obra es imprescindible para entender el presente aunque ellos ya no lo entiendan del todo. Las declaraciones de Saadawi a favor del dictador Sisi o la tibieza de su apoyo a los rebeldes sirios contrastan con las posiciones revolucionarias de la juventud árabe, que sigue encontrando en sus libros argumentos para la lucha.