Del zapatismo urbano a una excitante incerteza: un encuentro con la CUP

PlayGround » 19.03.2016

Hablamos con la diputada de la CUP en el Parlament Anna Gabriel sobre insultos, democracia e independencia

De sí mismos dijo David Fernàndez — coautor del recién publicado en castellano Viaje a las raíces y razones de las CUP— que son una especie de zapatistas urbanos. Pero el reto que tiene ante sí la militancia de la Candidatura d’Unitat Popular no es solo crear un Estado igualitario propio allí donde el capitalismo es un Estado fallido.

Aunque el 27-S haya colocado a la CUP en un lugar crucial para el Procés, los y las cupaires saben que construir unos Països Catalans independientes, socialistas, sostenibles y desligados del patriarcado exigirá mucho trabajo y pedagogía.

Su diputada en el Parlament Anna Gabriel (Sallent de Llobregat, 1975) conoce bien ambos requisitos.

I. MISOGINIA Y EL EZLN EN LA MOCHILA

Te han llamado puta, traidora, amargada y malfollada.

No me afectó. A quienes emitieron esos insultos los tengo muy ubicados en otra trinchera política. No es ‘esta tía es de hielo’, porque entendería mucho a quien le pudiera afectar. En este tema tenemos que acompañarnos mucho y si hay una compañera a la que le afecta, hay que hacer red.

¿Alguna situación incómoda en la calle?

En medios y redes ha sido un festival, pero nunca-jamás-nadie me ha dicho nada desagradable en la calle. Y mira que en estos tres meses he ido en metro, en bus, en taxi, andando, por el Eixample y por el Raval, y nada. Y ha sido súper potente porque de la gente que se me acercaba a valorar nuestro compromiso, la gran mayoría no eran votantes de la CUP.

¿Encajas los insultos dentro de una lógica política?

Son parte de una maquinaria para humillar a un espacio político. Y como nosotras ya hacemos una lectura desde el patriarcado, lo hemos aprovechado para responder desde el feminismo.

Inés Arrimadas de Ciutadans, vistosa. Anna Gabriel de la CUP, zapatista.

El Periódico decidió explicar a los diputados desde su discurso y a las mujeres desde su vestuario en el pleno de investidura. La mía todavía, porque puedes hablar del EZLN, pero la de Inés Arrimadas, una blusa amarilla, no creo que tenga ningún interés.

Y por supuesto ha habido análisis de la camiseta zapatista que llevabas en la investidura de Puigdemont.

¡Venía de Bilbao y es la que llevaba en la mochila! Supe en el tren, a una hora de llegar a Barcelona, que iba a hablar en el pleno. Es que vestimos así, no hay cálculo ninguno.

¿Te molesta el personaje Anna Gabriel?

Me sorprende. Pensé que ya no éramos novedad como en 2012 y además ya no estaba David Fernàndez. Una periodista me dijo una vez que necesitaban entender la política como la habían entendido en los últimos 30 años y que necesitaban encontrar a la persona que explicara el ‘no a Mas’.

II. EL ESPEJO ROTO DE LA DEMOCRACIA INTERNA

¿Y cómo explicarías la CUP?

Gente que viene de distintas experiencias a impugnarlo todo. Una fuerza de izquierda, o de extrema izquierda, que ha decidido convertirse en el motor de la independencia del Estado español para realizar una transformación social.

A nivel mediático ha explotado vuestra “otra” cultura política durante la pasada asamblea nacional extraordinaria de Sabadell, cuando discutísteis el apoyo a la investidura de Junts pel Sí.

Fue como poner un espejo de democracia interna. Y muchos prefirieron romper ese espejo antes que aguantar la mirada que devolvía. Era un momento político de extrema tensión y el asamblearismo persistió, enseñando públicamente documentos, debates y diferencias.

Algunos medios y políticos rivales han ridiculizado vuestras decisiones asamblearias. Se os ha acusado de superioridad moral y también se ha dicho que en política enseñar diferencias internas es enseñar debilidades.

Pero es que fíjate que, y parece una perspectiva casi liberal, es mucho más eficiente si una cuestión la decidimos entre todos. Lo contrario es convertirnos en algo que además no somos.

Se habló de amaño en la votación, de un empate imposible entre partidarios del sí y del no a Artur Mas.

Sí, ¡que decidía una cúpula del politburó! Qué necesidad de mentir. Viendo toda esa energía invertida en humillar y desacreditarnos dices ‘esto les molesta mucho’. No sé si alguien puede imaginarse la solidez que da decidir de esa manera. Además de que la asamblea decidió lo que hacía tiempo que decíamos: ni Artur Mas ni elecciones en marzo.

Parecía que estabais yendo de un ‘no rotundo’ al ‘no a secas’, de ahí al empate total, y finalmente a un ‘sí’ a Mas.

No había nadie en esa asamblea que quisiera investir a Mas. Había consenso en el ‘no a Mas’.

¿Y tú estabas en Bilbao ese fin de semana para no entorpecer el acuerdo con JxSí?

Voy cada año a esa manifestación por los presos. Me fui el viernes pensando que el lunes tendríamos un escenario de preparar elecciones en marzo y estando en Bilbao me llegaron las noticias de que JxSí proponía un nuevo candidato.

Carles Puigdemont. ¿Eso se tomó en la CUP como una victoria?

‘Era posible que Mas diera un paso a un lado’: esa fue la primera lectura. Algo que parecía imposible.

No a Mas, ¿solo por simbolismo?

No, quizá no supimos trasladar a la opinión pública que Mas personaliza el relato de ciertos sectores de que ‘todo esto es una maniobra de un señor en concreto’, que no es una expresión democrática popular. Era necesario lanzar el mensaje de que ‘sin este, esto persiste’. Poner el acento en la gente, no en el president de la Generalitat. La trayectoria de Mas tiene que ver con el pujolismo, los recortes y las privatizaciones y ahora se abre una nueva etapa.

¿La idea era enviar a Mas a la papelera de la historia?

Se ha dicho que lo queríamos matar políticamente, pero nosotros nunca dijimos que fuera esa nuestra intención.

III. UNA CABEZA DE ISRAELÍ

JxSí os necesitaba para investir a Puigdemont, pero en las negociaciones Josep Rull, hoy Conseller de Territori, os acusó de pasivos, inmaduros y de ser agentes del estado español para dinamitar el Procés.

Ahí afloró lo peor de esa cultura política que ha gobernado Catalunya tantos años.

Pero, ¿crees que eso es lo que piensa el electorado de JxSí de la CUP o que más bien la de Rull es una visión sectaria?

En espacios que no practican democracia interna radical pasa esto. Creo que son declaraciones que no comparte la mayoría de sus bases.

JxSí tenía detrás 1.628.714 votos. Vosotros 337.794. Se dijo que no estabais siendo humildes.

Hay que superar la lógica comparativa, JXSí no obtuvo mayoría y se apostó por presionar a la CUP, por hacer que la CUP entrase en razón.

¿Sentisteis que JxSí os empujaba a un abismo con la idea de detenerse en el borde o que estaban dispuestos a liquidar a la CUP?

Durante las últimas 48 horas antes de la investidura se dijeron muchas cosas. Fue ahí cuando se puso en la mesa la propuesta de que dimitiesen nuestros 10 diputados y que nadie más tomase sus actas para que ese espacio político quedase vacío. Mas se atrevió a decir ‘vamos a corregir los resultados de las urnas’. Eso es muy grave, es no querer mirar el país en toda su complejidad. No hemos venido aquí a autoliquidarnos, pero sí tenemos un poco la sensación de que se ha jugado a la domesticación de la CUP.

¿Pedisteis grabar las conversaciones?

Sí, sí. Pedimos juntar mesas de negociación, hacer un calendario de contenidos y grabar las conversaciones para que fueran más transparentes. Lo tercero se negó por una parte de la mesa vinculada directamente con Convergència.

Por tanto no hay grabación de ese “la cabeza de un israelí vale más que la de diez palestinos” con el que se os amenazó en la mesa.

El problema que tenemos con esa frase es que no hay más testigos que quieran decir que la escucharon ni quién la dijo. Yo estaba, la escuché y no me inventaría jamás una cosa tan desagradable, pero al final podría ser yo la que acabase denunciada por difamación. Esa frase identifica muy bien muchas cosas de este proceso, para mí ha sido el momento más duro de todos.

¿Te dieron ganas de levantarte de la mesa?

Nuestra lógica es el colectivo y nosotros teníamos la misión de discutir al máximo, de arrancar compromisos sabiendo que no iba a ser fácil. El mandato no era ‘cuando haya algo que os moleste os levantáis’.

El acuerdo que firmasteis recoge una autocrítica muy dura. Asumisteis que podríais haber puesto en riesgo el Procés y reconocisteis errores en la beligerancia hacia JxSí.

Siempre hemos hecho autocrítica y no tenemos ningún problema con ella. No creo que seamos nosotros los que tengamos que hacer lecturas cerradas del texto en lugar de escuchar lo que explican los compañeros. Creo que a veces hay como unas ganas de que ‘la CUP sea lo que cada uno quiere que sea’.

Es que tuvisteis que explicar un acuerdo que incluía dos dimisiones de diputados.

Qué vamos a hacer nosotros, ¿agarrarnos al escaño? ¿Nosotros? Los 10 pusimos nuestro cargo a disposición de la organización.

IV. FUTURO INTERESANTE

Se han consumido ya 2 de los 18 meses para estar a las puertas de una nueva república. ¿Hay más feeling con Puigdemont que con Mas?

Para mucha gente creo que Puigdemont ha sido una sorpresa. Conoce bien a la CUP porque hemos compartido trabajo político en el ayuntamiento de Girona. Tiene una trayectoria independentista de siempre, ya en los 90 cuando solo unos pocos pensábamos que el Estado español era irreformable.

En mayo Oriol Junqueras tendrá que presentar los presupuestos. ¿Manejáis cifras mínimas para el rescate social?

Aún no. Este sábado nuestros órganos comienzan a recoger inputs de cada asamblea. Necesitamos ver que los presupuestos abren una nueva etapa realmente, ya hemos hablado mucho de la reestructuración de la deuda y eso tiene que estar reflejado en ellos.

¿Vuestro apoyo va a depender mucho de ellos?

No. Nosotros no habríamos investido a JxSí si esta no fuera una legislatura excepcional. Y lo es para sentar las bases de una ruptura mediante un proceso constituyente mientras se da respuesta a la emergencia social. El carril central es la ruptura, por tanto los presupuestos no son algo imprescindible. Para aprobarlos tenemos que verlos, pero considerarlos esenciales es volver a una lógica autonómica.

¿Hay otros asuntos esenciales como parar Barcelona World?

En las mesas decíamos que en estos 18 meses ni hablar de ese proyecto. Con nuestro apoyo, por lo menos, no va a ser. La CUP no va a poner líneas rojas, pero sí confiamos en que se entienda que determinadas cosas, como por ejemplo también la privatización de Aigües Ter-Llobregat, no salgan adelante. Pero todo no va a depender de lo que hagan los 10 diputados de la CUP en estos meses.

Suenas flexible. ¿No hay certezas?

¿Es que hay garantías de que salga bien? No. ¿Riesgos? Muchísimos. ¿Va a ser fácil? Pues lo dudo. Pero entonces, ¿statu quo?

El poeta palestino Mahmud Darwish decía “tenemos lo que no os gusta: el futuro”. ¿Hablaba de la CUP?

Es que no hay nada que perder. Ni convencimiento de ganar, pero aunque no acabes ganando, ese camino luchando ya habrá valido la pena por dos cosas: porque no formarás parte de esa masa que asiste impertérrita a todo lo que pasa, no serás ese indiferente del que hablaba Gramsci.

¿Y la otra?

Es un poco egoísta pero… ¡es que conoces a la gente más interesante!

Autor del artículo: Ignacio Pato