Culturamas. Salvaje

Culturamas » 27.11.2017

George Monbiot no denuncia. O no solo denuncia, porque denunciar es necesario. Monbiot propone. Y lo hace sobre propuestas. Monbiot se mueve entre el periodismo y la ciencia, y es así como va encontrando diferentes ejemplos de recuperación de la vida natural. Tal vez se les pueda achacar que están intentando vaciar el océano con una cuchara. Pero sin cuchara, jamás vaciaremos el océano. Aunque la filosofía de Monbiot es mucho más sencilla que un programa de reforma del mar. En el desierto, en el monte, en la vida campesina, en el equilibrio entre la vida del ganadero y la del lobo, en cualquier detalle, se reconocer como si tuviéramos algo que uno llamaría, con atrevimiento, una memoria genética. Monbiot siente esos recuerdos de recuperación de lo salvaje, en el término en que utilizaba la palabra Gary Snyder, como si vinieran desde generaciones anteriores a la Revolución Industrial.

Ser ecologista a principios del siglo XXI es estar siempre defendiendo, argumentando y reconociendo los obstáculos que enfrentamos en nuestros esfuerzos por proteger los lugares salvajes y luchar contra el cambio climático. Salvaje es la lírica y emocionante historia de los esfuerzos de George Monbiot para volver a comprometerse con la naturaleza y descubrir una nueva forma de vida. En sus páginas demuestra cómo, restaurando y resalvajizando nuestros dañados ecosistemas en la tierra y en el mar, podemos traer la maravilla de nuevo a nuestras vidas. Sin ambigüedad romántica, podemos curar simultáneamente nuestro «aburrimiento ecológico» y comenzar a reparar siglos de daño ambiental.

Monbiot nos propone un fascinante recorrido alrededor del mundo para explorar ecosistemas que han sido liberados de la intervención humana y a los que se ha permitido —en algunos casos por primera vez en milenios— reanudar sus procesos ecológicos naturales, mientras discurre en kayak entre delfines y aves marinas de la costa de Gales y vaga por los bosques de Europa del Este, donde el lince y las manadas de lobos están reclamando sus antiguos campos de caza. A través de sus ojos, vemos el éxito ambiental y comenzamos a imaginar un futuro en el que los seres humanos y la naturaleza ya no son independientes y antagónicos, sino que forman parte de un solo mundo.