Colección Especiales

El hombre que susurraba a los elefantes

Lawrence Anthony

Traducción de Magdalena Palmer
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Lawrence Anthony dedicó su vida a la conservación de los animales, la protección de especies en peligro de extinción del mundo. Un día se le pidió aceptar a una manada de elefantes salvajes «problemáticos». Su sentido común le aconsejaba negarse, pero era la última oportunidad de supervivencia de la manada: los matarían si no se encargaba de ellos. Con el fin de salvar sus vidas, les acogió. En los años siguientes se convirtieron en su familia, ganándose su confianza, llegando a estar profundamente unidos, e incluso aprendió cómo se comunican entre sí (con profundos y retumbantes «susurros»).

Había comprado Thula Thula, 5.000 acres de tierra virgen en el corazón de Zululandia, Sudáfrica, transformando el campamento de los cazadores (que databa del siglo XIX) en un espacio para la preservación de la vida animal salvaje y un centro para el turismo ecológico. Asumió riesgos enormes: elefantes enfurecidos, vecinos desconfiados y cazadores furtivos. Pero con el tiempo se ganó el apoyo de las seis tribus zulúes cuya tierra limita con la reserva. Un relato inspirador, poliédrico, que ofrece una visión fascinante de la vida de los elefantes salvajes en el contexto más amplio de la cultura zulú en la época post-apartheid de Sudáfrica.

» Incluye cuadernillo de fotografías

Ficha técnica

ISBN: 978-84-945481-8-5 PVP: 20 € 376 páginas Tamaño: 14x22 cm Encuad: Rústica con solapas Portada en alta calidad

Lawrence Anthony

Sudáfrica, 1950 - 2012
Conservacionista internacional, ecologista, explorador y autor de éxito. Era el jefe de conservación en la reserva de caza Thula Thula en Zululandia, Sudáfrica, y el fundador de The Earth Organization, un colectivo privado e independiente, dedicado a la conservación internacional y al medio ambiente, de fuerte orientación científica. Anthony era reconocido por iniciativas de conservación co...

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«Las tribulaciones de Anthony en la preservación de una manada de elefantes africanos es una parábola para la humanidad» Irene Pepperberg