Edward Abbey

Indiana (EE.UU.), 1927 - Tucson (EE.UU.), 1989

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Abbey se crio durante la Gran Depresión en una familia al borde de la pobreza. Ya desde adolescente era naturalista y ecologista, muy crítico con la injerencia humana en los Apalaches. Aficionado a las plantas, al misterio natural y al chamanismo, desempeñó trabajos ocasionales en la minería, la agricultura y la ganadería. Su campo académico fue siempre la filosofía, con un interés especial en el anarquismo y la acción social. Pero su verdadera pasión siempre fue el oeste de Estados Unidos y, en particular, el desierto. Sus escritos de amor por el oeste y su pasión para protegerlo del despojo hacen de su trabajo ambiental uno de los más sugestivos e influyentes de la historia.

Sus dos primeras obras fueron las novelas Jonathan Troya (1954) y El vaquero valiente (1956), que fue llevada posteriormente a la gran pantalla bajo el título Los valientes andan solos, película interpretada por Kirk Douglas. Pero fue su primera obra de no ficción la que le llevó a la fama: El solitario del desierto (1968), un vívido recuerdo de su trabajo como guardabosques en el Parque Nacional de los Arcos, escrito con una prosa entre irónica y amarga, pero a menudo brillante, como los colores de un atardecer de verano en Utah.